Inversión creció 15 % en el último año, mientras los ingresos son $ 6,6 billones más que los gastos.

El panorama fiscal territorial, sin contar con los recursos del Sistema General de Regalías, revela que los entes territoriales lograron ingresos por 70,4 billones de pesos.

En los departamentos y municipios del país, la registradora sonó, la plata se invirtió mejor que en años anteriores, se controló la tentación de endeudarse más allá de la lógica financiera, es decir, las finanzas regionales, a diferencia de las nacionales, estuvieron más sanas y se mantuvieron estables pese a la desaceleración de la economía.

Esa es la conclusión general que se desprende del ‘Informe sobre viabilidad fiscal de los departamentos y municipios capitales 2017’, elaborado por la DAF (Dirección de Apoyo Fiscal) del Ministerio de Hacienda.

El panorama fiscal territorial, sin contar con los recursos del Sistema General de Regalías, revela que los entes territoriales lograron ingresos por 70,4 billones de pesos, mientras que sus gastos representaron 63,8 billones de pesos y la deuda pública fue de solo 8,5 billones, equivalente al 0,93 por ciento del producto interno bruto (PIB) regional. Hay que resaltar que el 71 por ciento de la deuda pública de los entes territoriales es interna, lo que contribuyó a que no se vieran afectados por las fluctuaciones del peso frente al dólar.

De nuevo, la mayor parte de las acreencias, el 75 por ciento, está concentrado en el sector descentralizado, y solo el 25 por ciento corresponde a los gobiernos territoriales.

Pese a menores ventas de vehículos nuevos, el recaudo por este concepto aumentó

Otro hecho por destacar, que muestra un mejoramiento en el desempeño de los departamentos y municipios capitales, es el tamaño de la inversión, la cual ascendió a 51,9 billones de pesos en el 2017, registrando así un incremento del 15 por ciento con respecto al 2016.

“El superávit fiscal fue de 0,3 por ciento del PIB, resultado superior al promedio registrado desde el año 2000, que fue de 0,2 por ciento del PIB”, dice el informe.

Los entes territoriales lograron ingresos propios (impuestos, multas y otras fuentes) de 26,2 billones de pesos, lo que implica un incremento del 3,1 por ciento en comparación con lo obtenido en el año anterior.

La mayor parte provinieron de los impuestos (el 84,5 %), pese a nuevas normativas que pudieron causar efectos, como es el caso del ‘peaje’ al consumo de cigarrillos, segmento en el que el recaudo pasó de 580.600 millones de pesos en 2016 a 849.900 millones en 2017 (46,4 % de crecimiento en el recaudo).

De 22,1 billones de pesos aportados por los contribuyentes de los tributos territoriales, el 22 por ciento lo puso el ICA, tan criticado por el sector empresarial. Entre tanto, el impuesto predial aportó el 18,7 por ciento del total, y el impuesto al consumo le sumó a la bolsa pública de las regiones un 17,2 por ciento.

 

“Pese a menores ventas de vehículos nuevos, el recaudo por este concepto aumentó, jalonado por políticas de gestión tributaria en las gobernaciones de mayor tamaño”, dice el informe.

En contraste, hubo una reducción en el ingreso de la sobretasa a la gasolina, debido a la política de estabilización de precios de los combustibles.

El semáforo en rojo de las finanzas territoriales poco se encendió en 2017. Durante esa vigencia ninguna entidad territorial inició proceso para reestructurar sus pasivos, pero sí hubo 3 municipios que se acogieron a la ley de insolvencia.
De un universo de 1.134 entidades territoriales, incluyendo municipios y departamentos, solo 31 estaban haciendo ajustes fiscales y 1 se encontraba en programa de saneamiento fiscal.

Ahora que las regiones están en el ojo del Gobierno, como plataforma para construir desde ellas el Plan de Desarrollo 2018-2022, es clave el manejo de las finanzas.
En la lista de insolventes se inscribieron 7 departamentos: Caldas, Caquetá, Córdoba, Magdalena, Nariño, Sucre y Valle; cuatro eran capitales: Montería, Quibdó, Sincelejo y Valledupar, y 19 eran municipios no capitales.

 

Bogotá mejora su recaudo

Más de la mitad del recaudo tributario, que solo contando con las ciudades capitales asciende a 14,6 billones de pesos, corresponde a la capital del país: 7,6 billones. 
En esta ciudad se obtiene, en promedio, casi 1 millón de pesos por habitante, proveniente de la carga impositiva.

Detrás de Bogotá, entre las más eficientes en recaudo están Medellín, Cali, Barranquilla, Cartagena y Bucaramanga. Los últimos lugares los ocupan ciudades como Puerto Inírida, Mitú, Puerto Carreño, Mocoa y San José del Guaviare.

El desempeño en inversión es equiparable al grado de desarrollo que tienen las regiones. 

Los entes territoriales destinaron 11,3 billones de pesos, de los cuales 5,2 por ciento se dirigieron a inversión social, mientras 6,1 por ciento se destinó a formación bruta de capital.

Las de más recursos invertidos son Antioquia, Cundinamarca, Valle, Santander y Atlántico; sin contar con que San Andrés se destaca como una de las que más incrementó el porcentaje de inversión: 50 por ciento más que el año anterior.
En contraste, en los últimos lugares vuelven a aparecer los departamentos más rezagados en progreso: Vaupés, Vichada, Guainía, Amazonas, Guaviare y Putumayo.

 

Entes territoriales mejoran capacidad de ahorro y planeación

Además del informe de las finanzas regionales del Ministerio de Hacienda, también se conoció el índice de desempeño fiscal (IDF) de departamentos y municipios del Departamento Nacional de Planeación (DNP).

De acuerdo con el análisis de Planeación, los entes territoriales les están dando un mejor manejo a sus finanzas, y eso se traduce en mayor capacidad de ahorro de los recursos disponibles, al contrario de lo que se veía en años anteriores en sus balances fiscales.

En buena parte de esos entes, los ingresos superaron los gastos, y eso se vio reflejado en una mejora de 2 por ciento (municipios) y 0,3 por ciento (departamentos) en el IDF, frente al 2016.

Con 81,23 puntos de 100 posibles, el departamento del Valle del Cauca fue el más sobresaliente. Le siguieron Magdalena, con 80,43 puntos, y Nariño, con 79,89 puntos (ver gráficos). 

Planeación sostiene que ese comportamiento “se atribuye a una menor dependencia de las transferencias del Gobierno central y a una mayor capacidad de ahorro. De hecho, mientras los ingresos corrientes departamentales crecieron 2,7 por ciento, los gastos se contrajeron 6,2 por ciento durante la vigencia”.

El mejor desempeño también se vio en los municipios, en los que, mientras los ingresos se elevaron 4,7 por ciento, los gastos solo crecieron 1 por ciento.
Monterrey (Casanare) fue el más sobresaliente en este grupo, con 90,7 puntos de 100 posibles, seguido por Rionegro (Antioquia) y Cota (Cundinamarca), destacó Planeación en su informe. 

Para Diego Dorado, subdirector general territorial del DNP, los resultados del IDF dejan ver que “más del 65 por ciento de los departamentos se encuentran en situación de solvencia o sostenibilidad en términos fiscales. Mientras que el 38 por ciento de los municipios se ubican en estos mismos rangos”. 

Esa medición y el desempeño observado son claves, pues “permiten al Gobierno focalizar la asistencia técnica al territorio, diseñar políticas de fortalecimiento y retroalimentar la gestión territorial, prioritarias en este momento en la formulación del Plan Nacional de Desarrollo”, puntualizó Dorado.

Por: El Tiempo – 10 de septiembre de 2018

 

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