El economista Ricardo Haussmann explicó que los países cuyas economías crecen más son aquellos que diversifican su oferta de producción y generan industrias nuevas alrededor de las ya existentes.

Haussmann destacó que “no es que Colombia vaya a hacer agricultura o servicios, Colombia va a hacer agricultura y servicios y manufacturas y tienes un país que tiene casi 2 millones de kilómetros cuadrados, tiene tierras infinitas, hay una revolución tecnológica en el campo”.

El economista agregó que el país también tiene una tradición manufacturera y de generación de energía importante con empresas como Isagén y EPM, lo que permitiría que se generen proyectos de ingeniería e infraestructura, mientras que para minería podría desarrollarse la industria medioambiental.

“El turismo, estamos aquí en Cartagena y Colombia debería tener un futuro turístico mucho más grande del tamaño que tiene la actividad hoy en día. En todas estas actividades de exportación de servicios”, destacó Haussmann.

En el caso de la agricultura, el economista explicó que la industria no se ha desarrollado lo suficiente por el conflicto armado y por la creencia de que “el campesino tiene que ser el propietario de su pequeño pedazo de tierra y no de que el trabajador del campo debe ser un agroempresario que está a cargo de una parte de la cadena de valor en el campo, a lo mejor él es el que siembra o el que cosecha o el que fumiga o el que transporta y no es que va a sembrar una hectárea sino 30.000 hectáreas”.

Haussmann explicó que en dicho modelo, las tierras son propiedad, por ejemplo, de los fondos de pensiones que las alquilan para administrar. De este modo, los campesinos crean empresas que le prestan servicios a dicha cadena de valor trabajando la tierra y generando una producción. Así funciona por ahora el sistema en Argentina, Brasil y Uruguay.

Por otro lado, Haussmann señaló que los países en desarrollo deben trabajar en el acceso a la infraestructura o a sistemas de transporte público que permitan una adecuada movilidad de los trabajadores desde sus viviendas hasta sus sitios de trabajo.

“La informalidad son más o menos gente trabajando por su cuenta o en empresas pequeñas. Es muy poco probable que esas empresas sean de alta productividad comprando productos y vendiéndolos por su cuenta, van a estar compitiendo con Amazon y hay muchos más trabajos en estas otras formas de organizar el trabajo pero ahí la gente tiene que poder ir a trabajar”, destacó.

En el caso de Bogotá, Haussmann agregó que el traslado entre los diferentes puntos de la ciudad toman largos espacios de tiempo, dificultando el acceso de los trabajadores a la formalidad, por lo que se necesita que en América Latina los países asuman el riesgo de hacer sus ciudades accesibles.

Por: Revista Dinero – 13 de abril de 2018

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